
Hoy, 14 de septiembre que se celebra la Exaltación de la Cruz, contemplamos nuestra Santísima Cruz, desnuda, silenciosa, abrazada por el sudario que nos habla de la Pasión y del sacrificio de Cristo.
Una Cruz sin Cristo, pero que nos recuerda que Él estuvo allí. Una Cruz que guarda el misterio del dolor, de la entrega y, sobre todo, de la esperanza. Porque el sudario no es el final, sino el anuncio de que la muerte no tuvo la última palabra.
A todos nuestros cofrades, que generación tras generación han mantenido viva la devoción a la Santísima Cruz: que sepamos mirar hoy esa Cruz y encontrar en ella consuelo cuando lleguen las dificultades, fortaleza para seguir caminando y fe para confiar siempre.