Hoy, 27 de noviembre, celebramos la festividad de San José de Calasanz, fundador de las Escuelas Pías, una figura de gran trascendencia no solo en el ámbito educativo, sino también en la historia de la Iglesia y en la vida de muchos creyentes. Como Hermandad de la Santísima Cruz, nos sentimos profundamente vinculados a esta celebración, ya que nuestra sede canónica se encuentra en la Iglesia de las Escuelas Pías de Gandia, un templo lleno de historia y devoción, que ha sido testigo de la fe, el compromiso y el servicio cristiano durante generaciones.
San José de Calasanz dedicó su vida al cuidado y la educación de los más jóvenes, en particular a aquellos que más lo necesitaban. Fundó las Escuelas Pías con la misión de ofrecer a los niños y jóvenes, especialmente a los más desfavorecidos, una formación integral que abarcara tanto el conocimiento académico como los valores cristianos, basados en la fe, la caridad y la solidaridad. Su visión pedagógica fue revolucionaria para su época, y su legado sigue vivo en el trabajo de las Escuelas Pías, que hoy en día continúan transmitiendo los mismos ideales de amor y servicio que él promovió.
Para nosotros, como cofrades, esta festividad tiene una dimensión especial. La fe cofrade, que se expresa en la devoción, la fraternidad y el servicio a los demás, encuentra en la figura de San José de Calasanz una profunda inspiración. Al igual que las cofradías, que se nutren de la oración, la penitencia y la acción solidaria, la labor de San José de Calasanz refleja el compromiso con los más necesitados y la vivencia de la fe en las obras concretas del día a día. Las cofradías y hermandades no solo son testigos de la pasión de Cristo, sino que también están llamadas a ser instrumentos de evangelización, caridad y apoyo mutuo, valores que San José de Calasanz vivió y promovió a través de su dedicación a la enseñanza.
En nuestra hermandad, la devoción a la Santísima Cruz y la profunda admiración por la figura de San José de Calasanz nos impulsan a seguir su ejemplo, buscando siempre servir a los demás con generosidad y entrega. En un mundo marcado por la incertidumbre y las dificultades, es más necesario que nunca recordar el valor de la educación cristiana, que nos enseña a vivir la fe en comunidad, a cultivar la esperanza y a ofrecer nuestra ayuda a los más vulnerables.
Esta celebración de San José de Calasanz no solo es una oportunidad para rendir homenaje a su memoria y recordar su labor educativa, sino también para reflexionar sobre cómo vivimos nuestra fe. Al igual que él, como cofrades, estamos llamados a ser instrumentos de Dios en el mundo, llevando el mensaje de amor, solidaridad y caridad allá donde más se necesita.
En este día tan significativo, invitamos a todos a unirse a esta celebración con un corazón dispuesto a vivir y compartir el mensaje de San José de Calasanz. Que su ejemplo nos inspire a seguir caminando en la fe, comprometidos con los valores que nos unen como cofrades y como cristianos.
