La Hermandad de la Santísima Cruz contempla estos Dolores como una prolongación espiritual del misterio que representa su imagen titular. La Cruz, signo de redención, se ve acompañada por el testimonio de quienes permanecieron fieles hasta el final.
María, Madre de Dios, vivió unida al misterio redentor de su Hijo, participando con amor, fortaleza y silencio en cada uno de sus sufrimientos.
Para la Hermandad de la Santísima Cruz, esta devoción adquiere un significado especial al integrarse dentro del conjunto escultórico que acompaña a su imagen titular, la Santísima Cruz, centro de la fe y de la vida de la Hermandad.
En el trono-anda, Nuestra Señora de los Dolores forma parte del conjunto realizado en 1952 por el imaginero Antonio Sanjuán Villalba. Junto a Ella se encuentran Santa Marta, San Juan Evangelista y Santa María Magdalena, configurando una escena profundamente expresiva de los momentos finales de la Pasión. En este conjunto, San Juan, María Magdalena y la Virgen de los Dolores aparecen en el instante culminante de la muerte de Jesucristo, acompañando con su dolor y su amor el sacrificio redentor que se consuma en la Cruz, verdadera imagen titular de la Hermandad.
Desde esta riqueza devocional y artística, se invita a los cofrades de la hermana de la Santísima Cruz a contemplar los Siete Dolores de la Virgen:
I. La profecía de Simeón
En el templo, el anciano Simeón anuncia a María que una espada atravesará su alma. Estas palabras inauguran el camino de dolor que la Madre recorrerá, aceptando con fe el designio de Dios.
II. La huida a Egipto
La Sagrada Familia huye ante la amenaza de Herodes. María experimenta el miedo y el desarraigo, confiando plenamente en la providencia divina.
III. El Niño Jesús perdido en el templo
Durante tres días, María busca angustiada a su Hijo. Este dolor anticipa la futura separación en la Pasión y enseña la fidelidad en la búsqueda de Dios.
IV. El encuentro con Jesús camino del Calvario
María se encuentra con su Hijo cargando la Cruz. Sus miradas expresan un amor profundo que comparte el sufrimiento sin palabras.
V. La crucifixión y muerte de Jesús
Al pie de la Cruz, María permanece firme, unida al sacrificio de Cristo. Su dolor se convierte en entrega total y en participación en la obra de la salvación.
VI. Jesús es bajado de la cruz y puesto en brazos de su Madre
María recibe el cuerpo de su Hijo. Es un momento de dolor inmenso, pero también de amor y esperanza.
VII. La sepultura de Jesús
Jesús es colocado en el sepulcro. María vive el silencio y la soledad, sosteniendo la fe en la promesa de la Resurrección.