La décima edición de la Celebración de la Reconciliación reunió a los cofrades de las Hermandades de San Pedro Apóstol y de la Santísima Cruz de Gandia el pasado miércoles 24 de marzo en la iglesia de las Escuelas Pías, templo en el que ambas cofradías comparten su sede canónica. Este encuentro se convirtió una vez más en un momento de recogimiento, oración y preparación espiritual ante la cercanía de la Semana Santa.
En esta ocasión, el eje central de la celebración giró en torno a la parábola del hijo pródigo, uno de los pasajes más conocidos y profundos del Evangelio, que pone de relieve el amor incondicional de Dios Padre hacia sus hijos. A través de esta narración, se recordó la historia de aquel hijo que, tras alejarse de su hogar y dilapidar su herencia, decide regresar arrepentido, siendo acogido con misericordia y alegría por su padre. Este gesto, cargado de simbolismo, invita a reflexionar sobre la capacidad de cada persona para reconocer sus errores, emprender el camino de vuelta y confiar en el perdón.
La reflexión ofrecida por el escolapio P. Enric Ferrer Solivares profundizó en estos aspectos, subrayando no solo la figura del hijo que retorna, sino también la actitud del padre que perdona sin condiciones y la del hermano mayor, llamado igualmente a comprender y compartir esa misericordia. De este modo, se animó a los cofrades a identificarse con los distintos personajes de la parábola y a examinar su propia vida a la luz de este mensaje evangélico, especialmente en un tiempo como la Cuaresma, marcado por la conversión y la reconciliación.
El acto continuó con un espacio dedicado a la revisión de conciencia, precedido por unos minutos de silencio que facilitaron la introspección personal. En ese ambiente de serenidad y recogimiento, los asistentes tuvieron la oportunidad de acercarse al sacramento de la Penitencia y recibir el perdón, administrado por los tres Padres Escolapios presentes en la celebración: P. Enric Ferrer, P. José Luís Cuesta y P. Luís Gregori.
La participación fue notable, con la presencia de más de cuarenta cofrades de ambas hermandades, que quisieron sumarse a esta iniciativa como parte de su preparación espiritual para vivir con mayor profundidad la Semana Santa. El ambiente vivido reflejó el deseo compartido de ir más allá de los actos externos, buscando una vivencia más auténtica y comprometida de estas fechas.
Cabe recordar que esta celebración comenzó a organizarse en el año 2017, fruto del esfuerzo conjunto de ambas hermandades por fomentar la preparación interior de sus miembros durante la Cuaresma. Desde entonces, se ha consolidado como un espacio necesario de pausa, oración y reflexión personal, ofreciendo además la posibilidad de recibir el sacramento del perdón antes de iniciar los desfiles procesionales.







