En el frontal del trono-anda de la Santísima Cruz ocupa su lugar la imagen de Nuestra Señora de los Dolores, obra del imaginero Antonio Sanjuán Villalba, realizada en el año 1952. Una talla que, desde hace décadas, forma parte de nuestra historia, nuestra devoción y nuestro patrimonio.
Hoy, 15 de septiembre, volvemos la mirada hacia Ella para celebrar su festividad y recordar todo lo que representa su figura: el amor de una madre que permanece al lado de su Hijo incluso en los momentos más difíciles.
Los Siete Dolores de María nos llevan a recorrer aquellos episodios de la vida de Jesús en los que la Virgen conoció de cerca el sufrimiento, acompañándolo con fortaleza, entrega y una fe inquebrantable.
Hoy no solo contemplamos una imagen. Contemplamos a una Madre que permanece firme ante el dolor, que acompaña en silencio y que nos enseña que, incluso en los momentos de mayor sufrimiento, siempre hay espacio para la esperanza.
