Desde los orígenes, los cofrades de la Hermandad de la Santísima Cruz han participado en la celebración del Viernes Santo y se ha potenciado desde todas sus Juntas Directivas. Pero llegado el año 2017 se plantea la necesidad que los cofrades participen en todo el Triduo Pascual, ya que la liturgia cristiana de esos tres días constituye la parte central de la Semana Santa. Es por eso que para incentivar la participación de los cofrades, en Junta Directiva propuso algunas actividades para avanzar en la acogida interior de las celebraciones del Triduo.
Se propone realizar un lavatorio de pies a 12 niños de la Hermandad de la Santísima Cruz, ya que de esta manera más atractiva se podía conseguir que jóvenes cofrades se acercaran al culto de estos días tan importantes, acompañados por sus familiares y amigos. Poco después se consideró muy interesante abrir este acto a la Hermandad de San Pedro, con quien se comparte Sede Canónica, y es por eso que el Hermano Mayor de la Hermandad de la Santísima Cruz, Carlos Costa, contacta con el Hermano Mayor de San Pedro, José Manuel Montagud, para estrechar lazos y poder celebrar un acto religioso conjunto. La Hermandad de San Pedro aprobó en su Asamblea el participar y desde sus inicios cada Hermandad aporta 6 niños, teniendo un total de 12 niños en el altar en el momento del lavatorio de pies, y recordando a los doce Apóstoles en la Última Cena.
Tras la celebración del primer Lavatorio de pies en la Semana Santa del año 2017, se había recuperado una tradición, ya que hasta el año 1876 se realizaba un lavatorio de pies con alumnos del colegio en la iglesia de las Escuelas Pías.
Con la celebración del Jueves Santo, en memoria de la Cena del Señor, se da inicio al Triduo Pascual, centrándose en la institución de la Eucaristía, el mandamiento del amor y el ministerio ordenado de obispos, sacerdotes y diáconos.
La celebración da comienzo con el sagrario vacío, y las lecturas de este día son muy especiales, todas ellas haciendo referencias a la cena pascual. En el Evangelio se proclama la lectura del lavatorio de pies a los discípulos. Entre la Homilía y el Ofertorio es cuando el sacerdote lava los pies de los doce niños de la Hermandad de la Santísima Cruz y la Hermandad de San Pedro Apóstol, todos ellos ataviados con sus vestas blancas, sus cíngulos y guantes, como gesto recordatorio del signo que realizó Jesús antes de la Última Cena con sus discípulos, como muestra de servicio, amor y entrega a los demás.
Tras la Comunión un grupo de cofrades acompañan al consiliario en procesión para trasladar al Santísimo Sacramento al Monumento, colocado ex-profeso para esta celebración, entonando el himno eucarístico Pange Lingua, hasta que el sacerdote deposita el copón con el Santísimo dentro del sagrario de la reserva, y puesto de rodillas, lo inciensa; finalizando en ese momento la celebración y quedando el Monumento expuesto para ser adorado y velado hasta las doce de la noche en la capilla de San José de Calasanz.
Tras la celebración del primer Lavatorio de pies en la Semana Santa del año 2017, se había recuperado una tradición, ya que hasta el año 1876 se realizaba un lavatorio de pies con alumnos del colegio en la iglesia de las Escuelas Pías.
Con la celebración del Jueves Santo, en memoria de la Cena del Señor, se da inicio al Triduo Pascual, centrándose en la institución de la Eucaristía, el mandamiento del amor y el ministerio ordenado de obispos, sacerdotes y diáconos.
La celebración da comienzo con el sagrario vacío, y las lecturas de este día son muy especiales, todas ellas haciendo referencias a la cena pascual. En el Evangelio se proclama la lectura del lavatorio de pies a los discípulos. Entre la Homilía y el Ofertorio es cuando el sacerdote lava los pies de los doce niños de la Hermandad de la Santísima Cruz y la Hermandad de San Pedro Apóstol, todos ellos ataviados con sus vestas blancas, sus cíngulos y guantes, como gesto recordatorio del signo que realizó Jesús antes de la Última Cena con sus discípulos, como muestra de servicio, amor y entrega a los demás.
Tras la Comunión un grupo de cofrades acompañan al consiliario en procesión para trasladar al Santísimo Sacramento al Monumento, colocado ex-profeso para esta celebración, entonando el himno eucarístico Pange Lingua, hasta que el sacerdote deposita el copón con el Santísimo dentro del sagrario de la reserva, y puesto de rodillas, lo inciensa; finalizando en ese momento la celebración y quedando el Monumento expuesto para ser adorado y velado hasta las doce de la noche en la capilla de San José de Calasanz.