El Sermón de la Santa Cruz tuvo una gran tradición en Gandia. En los documentos del archivo de la Asociación de la Santísima Cruz encontramos que desde 1883, e ininterrumpidamente hasta el año 1936, se celebraron los Sermones del Viernes Santo.
Tras la guerra civil se retomaron los sermones en 1940 hasta el año 1976. Curiosamente no sólo disponía la Asociación de la lista de oradores sagrados, sino también de autógrafos y dedicatorias en el libro de “Sermones”, que con el paso del tiempo desapareció.
Los Sermones de la Cruz venían celebrándose tradicionalmente los Viernes Santo a las 5 de la tarde, que por la renovación litúrgica pasaron a celebrarse a la una del mediodía, dentro de los oficios y en forma de homilía. Hoy en día se respeta esta última forma litúrgica, pero el horario ha pasado a las 12:30 horas.
En dicho acto los cofrades recuerdan la Muerte de Jesús de Nazaret comenzando con la "Liturgia de la Pasión del Señor" en la cual se leen diferentes lecturas bíblicas del profeta Isaías y del apóstol San Pablo, intercaladas por un salmo y finalmente se proclama la Pasión según San Juan.
Tras la proclamación de las lecturas el consiliario de la Hermandad de la Santísima Cruz predica su homilía, cuidadosamente cuidada cada año, relacionando la vida de los cofrades con la Pasión de Jesucristo y alentándolos a estar dispuestos a entregarse por los demás como hizo Jesucristo. Esta parte es la que hace que perdure el espíritu de los “Sermons de la Creu” que se iniciaron en 1883; y aunque ha cambiado su formato, continúa el espíritu de honda religiosidad que se respiraba en aquellas celebraciones y hoy se trasladan a los Oficios correspondientes al Viernes Santo.
Ante la Cruz se recita la Oración de los fieles con carácter universal. A continuación se realiza el rito de la Adoración de la Cruz, en la cual el sacerdote celebrante va a los pies de la iglesia junto con dos cofrades de la Hermandad de la Santísima Cruz, que portan unos cirios, y van avanzando, en tres etapas, hasta llegar de nuevo al altar. En cada etapa el sacerdote recita la siguiente aclamación: " Mirad el árbol de la cruz, donde estuvo clavada la Salvación del Mundo", mientras que los cofrades responde "Venid a adorarlo”.
Finalmente los cofrades asistentes, junto con la comunidad eclesial de las Escuelas Pías, besan un Crucifijo de más de 200 años de antigüedad que los Padres Escolapios veneran en el oratorio de la Comunidad Religiosa. La veneración de la Cruz es para la Hermandad el núcleo central de la celebración, ya que por la tarde la acompañamos en procesión por las calles de Gandia, pero en ese momento es cuando, como cristianos, veneramos en ella la victoria de Cristo y el instrumento de la salvación de los hombres.
Según recogen las actas de los primeros años de la fundación, entre las décadas de 1880 y 1890, en los Santos Oficios del Viernes Santo que participaban los Caballeros de la Asociación de la Santísima Cruz se cantaban los improperios durante la Adoración de la Cruz.
Terminada esta parte, se procede a distribuir la Comunión a los fieles con las Sagradas Formas reservadas en el monumento el día anterior.
La colecta recogida en esta acción litúrgica va destinada al mantenimiento de los Santos Lugares de Israel y Palestina, la tierra de Nuestro Señor Jesucristo.
Tras la guerra civil se retomaron los sermones en 1940 hasta el año 1976. Curiosamente no sólo disponía la Asociación de la lista de oradores sagrados, sino también de autógrafos y dedicatorias en el libro de “Sermones”, que con el paso del tiempo desapareció.
Los Sermones de la Cruz venían celebrándose tradicionalmente los Viernes Santo a las 5 de la tarde, que por la renovación litúrgica pasaron a celebrarse a la una del mediodía, dentro de los oficios y en forma de homilía. Hoy en día se respeta esta última forma litúrgica, pero el horario ha pasado a las 12:30 horas.
En dicho acto los cofrades recuerdan la Muerte de Jesús de Nazaret comenzando con la "Liturgia de la Pasión del Señor" en la cual se leen diferentes lecturas bíblicas del profeta Isaías y del apóstol San Pablo, intercaladas por un salmo y finalmente se proclama la Pasión según San Juan.
Tras la proclamación de las lecturas el consiliario de la Hermandad de la Santísima Cruz predica su homilía, cuidadosamente cuidada cada año, relacionando la vida de los cofrades con la Pasión de Jesucristo y alentándolos a estar dispuestos a entregarse por los demás como hizo Jesucristo. Esta parte es la que hace que perdure el espíritu de los “Sermons de la Creu” que se iniciaron en 1883; y aunque ha cambiado su formato, continúa el espíritu de honda religiosidad que se respiraba en aquellas celebraciones y hoy se trasladan a los Oficios correspondientes al Viernes Santo.
Ante la Cruz se recita la Oración de los fieles con carácter universal. A continuación se realiza el rito de la Adoración de la Cruz, en la cual el sacerdote celebrante va a los pies de la iglesia junto con dos cofrades de la Hermandad de la Santísima Cruz, que portan unos cirios, y van avanzando, en tres etapas, hasta llegar de nuevo al altar. En cada etapa el sacerdote recita la siguiente aclamación: " Mirad el árbol de la cruz, donde estuvo clavada la Salvación del Mundo", mientras que los cofrades responde "Venid a adorarlo”.
Finalmente los cofrades asistentes, junto con la comunidad eclesial de las Escuelas Pías, besan un Crucifijo de más de 200 años de antigüedad que los Padres Escolapios veneran en el oratorio de la Comunidad Religiosa. La veneración de la Cruz es para la Hermandad el núcleo central de la celebración, ya que por la tarde la acompañamos en procesión por las calles de Gandia, pero en ese momento es cuando, como cristianos, veneramos en ella la victoria de Cristo y el instrumento de la salvación de los hombres.
Según recogen las actas de los primeros años de la fundación, entre las décadas de 1880 y 1890, en los Santos Oficios del Viernes Santo que participaban los Caballeros de la Asociación de la Santísima Cruz se cantaban los improperios durante la Adoración de la Cruz.
Terminada esta parte, se procede a distribuir la Comunión a los fieles con las Sagradas Formas reservadas en el monumento el día anterior.
La colecta recogida en esta acción litúrgica va destinada al mantenimiento de los Santos Lugares de Israel y Palestina, la tierra de Nuestro Señor Jesucristo.